El negocio de remesas y el cambio de divisas digitales se han convertido en puntos críticos para el lavado de dinero en América Latina, lo que está obligando a fintechs como Stori en México e Inka Money en Perú a reforzar sus equipos internos de cumplimiento para blindar sus operaciones.
Las remesas hacia América Latina y el Caribe sumaron cerca de US$ 166 mil millones en 2024, según el Banco Mundial. En medio de este flujo, el cambio de divisas en moneda local se vuelve clave para millones de usuarios que dependen de estos fondos en su día a día.

